martes, 26 de mayo de 2009

Elecciones 2009, los mismos de siempre


Como ya es costumbre, mala costumbre, nuevamente surgen irregularidades y desconfianza en los candidatos para las próximas elecciones legislativas que se realizarán el 28 de junio. En estas elecciones se buscara la renovación de Diputados y Senadores. Aunque suena gracioso hablar de renovación. Ya que si bien ocuparán nuevos cargos, son siempre las mismas caras, los mismos negociados, las mismas alianzas y de los cuales se espera, concientemente, que realicen los mismos delitos. Por que cada uno busca poner a su lado al que más le conviene, sin importar si en otro momentos fueron enemigos o se acusaron unos con otros de haber delinquido o de ser inoperantes.

Aunque todo eso no importa, es cosa del pasado y todo sea por un futuro mejor; eso dicen. Lo cierto es que los resultados que arrojen estas elecciones incidirán directamente en las perspectivas de cada partido político y de cada candidato, de cara a las Elecciones Presidenciales en 2011. La gran batalla.

Ahora bien, uno puede acostumbrarse al hecho de que sean siempre los mismos candidatos. También a verlos pasar de un partido al otro y militar sin rumbo como quien va paseando por un shopping. De lo que no nos podemos olvidar es del pasado de estos individuos. Porque entre ellos hay ex acreedores del Estado provenientes de familias de mucho dinero y de una gran velocidad para los negocios, carismáticos que buscan tener -de una vez por todas- un rol protagónico en la vida política del país, y otros tantos de los cuales no se saben de que viven. Pero nunca uno con el que nos sentamos representados.

Por esto ya no sorprende que el ex subcomisario Luis Abelardo Patti haya sido habilitado para presentarse en las próximas elecciones como candidato a Diputado Nacional. «En un fallo con varias citas de constitucionalistas, el juez federal con competencia electoral Manuel Blanco rechazó anoche las impugnaciones presentadas contra la candidatura a diputado nacional por la Provincia de Luis Patti», según informó Clarín.

Son siempre ellos, los sospechosos, los enjuiciados y sobreseídos, los acusados, a los que nadie les cree, los que prometen y se van en palabras, los que lastimaron y siguen estando. Los que venden humo. Parecen inamovibles por que estuvieron, están, y tiene ganas de seguir estando.

Ya todos sabemos que no hay que regalarle el voto al menos malo, o pensar en votar a uno para que no gane el otro. Hay que hacerlo con conciencia, pensando y eligiendo, con placer y con esperanzas de que el que elegimos va a hacer las cosas bien. Pero aunque parezca difícil, en algún momento la cosa tiene que cambiar, no? Para eso es importante que no sean “los mismos de siempre”.
Por Gastón Urbano

martes, 19 de mayo de 2009

Cappa, el arquitecto


Lo de Huracán a esta altura es serio. Y para el hincha futbolero, ese que disfruta del buen juego más allá de los colores, también. Porque el equipo que dirige Ángel Cappa practica un fútbol sincero, se dedica a jugar sin perder la esencia de respetar el toque, la pelota al piso, la rotación continua de jugadores que muchas veces se salen de su libreto y sorprenden: en si, lo que hacen, es divertirse.
Por eso, ver a este equipo joven da gusto. Lo del triunfo por cuatro goles sobre River le dio el toque que le faltaba para meterse de lleno entre los principales candidatos al título. Con chicos que explotaron en este torneo, como Javier Pastore y Matías Defederico, el globo sueña, después de muchos años, con ser campeón en primera división.
La gente, que el último domingo hizo explotar las tribunas del Tomas Ducó, vuelve a ver a su equipo protagonista en cada partido, con individualidades que traen recuerdos en los más grandes y sorpresa en los más chicos. Este equipo, el de los pibes fantasías, logra que lo comparen con aquel Huracán del `73, que dio la vuelta olímpica y que tenía a Cesar Luis Menotti de técnico y a un joven René Houseman, wing de los de antes, como abanderados.
El Huracán de hoy, con promesas que se están convirtiendo en realidad, empezó este torneo con la necesidad de sumar muchos puntos para respirar un poco y olvidarse del temido descenso. Por eso, es admirable lo que hacen en la cancha: demuestran una tranquilidad y una convicción acorde a un equipo acostumbrado a estar arriba, que pelea por cosas grandes.
Dicen que los equipos son como una estructura, que se arman empezando desde abajo. Ya es hora de decir, entonces, que Cappa es un buen arquitecto porque desde el arco hasta el último delantero el equipo es firme y funciona bien y, a su vez, tiene muy linda fachada.
Por Andrés Pujol

jueves, 14 de mayo de 2009

Mundial 78. Verdad o mentira

El documental “Gloria y dolor” fue realizado por periodistas del canal deportivo TyC Sports en el 2003, con motivo del 25° aniversario del primer mundial de fútbol ganado por Argentina. Pero su puesta en escena fue muy posterior a la celebración, ya que fue prohibido por la gerencia de la misma emisora, razón por la que no fue emitido en esa señal de cable. El video, que contiene testimonios de jugadores, periodistas y militares que tuvieron incidencia en ese mundial y alguna relación con el gobierno de facto que estuvo en el poder entre 1976 y 1983, fue censurado por su contenido político y las fuertes declaraciones en torno a dicho evento.

Cristian Rémoli, periodista y realizador de la película, vio por primera vez el video junto a otras personas en el 2007, en la escuela de periodismo deportivo Depor Tea. Luego de la censura del documental, y de haber intentado por varios medios difundir el material, Rémoli se mostró indignado por la decisión de no difundir el video: “Lo prohibieron al ver la propaganda, nunca lo vieron entero. En ese momento me di cuenta de los límites que tiene el periodismo. No hay nada peor para un periodista que lo censuren”.

Tras años de lucha, y de haberse alejado de TyC Sports, Rémoli pudo contactarse con directivos del canal Encuentro, quienes mostraron admiración por el trabajo realizado y ofrecieron su pantalla para poder difundir el material. Con algunos cambios, como nuevas declaraciones, imágenes y otro nombre (“Mundial 78. Verdad o mentira”), el documental por el 25° aniversario del título mundial salió al aire el 25 de junio de 2008.

Entre las declaraciones, sobresale la de Lila Pastoriza, sobreviviente de la ESMA, quien señaló que podían ver los partidos de Argentina dentro del centro clandestino de detención y que en varios coches los militares llevaban a los detenidos a participar de los festejos en las calles.

Era mucha la presión que tenía el cuerpo técnico durante el Mundial y Norberto Alonso, integrante del plantel campeón en 1978, explicó hasta qué punto influyó la dictadura en las decisiones: “César Menotti (técnico de la Selección) me convocó por imposición de varios sectores, sobre todo de los militares, y no por mi fútbol”. Hay muchas situaciones que llevan a pensar que el torneo estaba arreglado, y por más que varios jugadores argentinos digan que lo deportivo nunca estuvo ligado a la dictadura, Oscar Ortiz, quien jugó seis de los siete partidos de la Selección, dio la cara: “En todos lados hay dinero y drogas, por lo tanto hay doping y soborno. Y todos saben eso, todos sabemos que existe”.

El partido de ese mundial que más dudas dejó fue el que Argentina venció por 6 a 0 a Perú y le dio el pase a la final. José Velásquez, volante peruano que disputó el partido mencionado, indicó que los argentinos parecían aviones y que se notaba en sus caras que habían tomado algún estimulante.

Hebe de Bonafini, presidenta de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, grupo de madres que desde el 30 de abril de 1977 reclama por los derechos humanos y la aparición de las personas secuestradas durante la dictadura, reveló el escenario que se vivía en su casa: “Mientras mi marido gritaba los goles de Kempes, yo lloraba en la cocina por lo que ocurría en el país”.

Nota realizada por Damián Gómez

sábado, 9 de mayo de 2009

¡Cuida los palos, Barbosa!





Moacir Barbosa Nascimento nació en Campinas, San Pablo, un 27 de marzo de 1921 y fue un brillante arquero. Empezó a jugar al fútbol en Almirante Tamandaré, un modesto club de la ciudad paulista. De chico fue extremo derecho y en su adolescencia se tiró unos metros más atrás, hasta llegar al arco, ya que no le gustaba correr ni hacer demasiado esfuerzo físico.

Comenzada la década del ’40, el joven convertido en arquero trabajaba en el Laboratorio Paulista de Biología lavando cristales y defendía, en los ratos libres, el arco del equipo de la entidad. Ese año fue visto por Ipiranga, club de San Pablo que rápidamente lo contrató.

Con su 1.76 de altura, el arquero se afianzaba gracias a su talento y a su agilidad que lo destacaban en el puesto. Apoyado en contundentes actuaciones, el Vasco Da Gama decide en 1944 comprar el pase de Barbosa para reforzar el equipo. El primer año no fue lo esperado: se encontró con que había seis compañeros más para el mismo puesto.

Al año siguiente, al joven paulista le llegó el turno de defender el arco del Vasco y no defraudó, el equipo carioca ganó invicto el campeonato. Además, convertido en uno de los mejores de su país, fue citado al Seleccionado brasilero. De ahí en adelante, y por ocho años, Barbosa cuidaría los palos de la verde-amarela.

Se acercaba el año 1950 y Brasil se preparaba para presentar allí la cuarta Copa del Mundo, Jules Rimet, que se jugaba luego de varios años de guerra y muerte. Europa se reconstruía y en el país anfitrión se hacía de cero, y en 22 meses, el estadio más grande del mundo: El Maracaná, que albergaría a más de 150 mil hinchas.

La selección local desparramaba buen fútbol: gustaba, ganaba y goleaba y la gente hervía de alegría en las calles. Brasil llegaba por primera vez a la final de un Mundial y la prensa local afirmaba que el título era inminente. Del otro lado, Uruguay. El partido se jugó el 17 de julio, en el estadio, dicen, había más de 200 mil personas. La carroza para el festejo de los jugadores brasileños estaba preparada, esperando…

Friaca ponía el 1 a 0 a favor del local y minutos después Juan Schiaffino igualaba, Brasil con el empate era campeón. Pero..., a 11’ del final, Alcides Ghiggia llegó hasta el área con la pelota y le pegó apuntando al espacio que quedaba libre entre el arquero y el palo. Barbosa, que llegó a rozar la pelota, creyó, por un instante, que la había sacado al corner. Finalmente, cuando escuchó el estruendoso silencio del estadio y vio a la caprichosa dentro de la red, se percató de que su equipo perdía la final del mundo.

Ese gol causó un quiebre en la vida del guardameta: los brasileros, dolidos por el milagro uruguayo, lo empezaron a tratar como el culpable de la derrota. De ahí en adelante, vivió señalado: “Fue una tarde de los años 80 en un mercado. Me llamó la atención una señora que me señalaba con el dedo, mientras le decía en voz alta a su chiquito: Mirá, hijo... Ese es el hombre que hizo llorar a todo Brasil", contó en una nota.

En 1963 Barbosa escuchó que cambiarían los arcos del Maracaná y que los administradores del estadio le iban a donar el “arco de la desgracia”. El arquero, ya retirado del fútbol, lo aceptó y con los tres palos hizo un asado para los amigos en el fondo de su casa.

Una de sus últimas anécdotas se concretó en 1993, cuando quiso ir a saludar a la Selección que se preparaba para el Mundial de Estados Unidos ’94. El técnico, Carlos Alberto Parreira, no lo dejó entrar ya que según creía, el ex arquero era mufa.

El 7 de abril de 2000, lejos de los honores que alguna vez soñó como deportista, Barbosa se encontró con la muerte en un humilde departamento que alquilaba en Cidade Ocian, en el litoral brasileño

martes, 5 de mayo de 2009

Un negocio, una pasión


Menos mal que existe. Y ojala que nunca deje de existir. No se que haríamos muchos sin él, y tampoco quiero imaginarlo. Hablo del Fútbol, claro, del muchas veces mencionado “opio de los pueblos”. Del deporte más popular del mundo, y como tal, también es uno de los negocios más grandes del planeta. Es lógico en algo tan lucrativo y que roba la atención de millones de personas día tras día.
Es que el fanatismo de muchos ya pasó la barrera de ir a la cancha a alentar a su equipo. Ahora también se consume el resumen de la fecha -local y de cualquier parte del globo- en infinidad de programas deportivos que muestran la previa del partido, la salida de los equipos, el saludo, las jugadas, los goles, las faltas, las tribunas, el pancho del entretiempo, y así, detalle a detalle hasta llegar al final. Entonces ahí, recién ahí, comienza el análisis del encuentro por los “especialistas”. Y al día siguiente, el diario, por si hay algo nuevo.
Y si, es un deporte que vende mucho, y es por eso que hoy tenemos el Fútbol que tenemos. Ya lo dijo Eduardo Galeano - periodista y escritor uruguayo- en su libro “El Fútbol a sol y a sombra”: “El juego se ha convertido en espectáculo, con pocos protagonistas y muchos espectadores, Fútbol para mirar. Y el espectáculo se ha convertido en uno de los negocios más lucrativos del mundo, que no se organiza para jugar sino para impedir que se juegue. La tecnocracia del deporte profesional ha ido imponiendo un Fútbol de pura velocidad y mucha fuerza, que renuncia a la alegría, atrofia la fantasía y prohíbe la osadía”.
Quizás sea por esto que hoy es tan común ver equipos que no juegan a nada, aunque en realidad juegan por algo. Que ya sea moneda corriente, al menos en el fútbol argentino, que los equipos que compiten también en copas internacionales descuiden el campeonato local. A punto tal de hacer papelones o arriesgarse a terminar últimos en la tabla, pero con posibilidades de seguir en el otro torneo. Lo cierto es que una copa internacional, además de dar prestigio, da mucha plata.
¿Entonces donde quedó la esencia del Fútbol? Los pases mágicos de Ricardo Bochini, las paredes con Daniel Bertoni, las gambetas y los piques de Diego Armando Maradona, del chueco Garrincha, el Fútbol de “galera y bastón “de Federico Sacchi y ya atrás, casi olvidados, quedaron los 293 goles del máximo goleador del fútbol Argentino, el paraguayo Arsenio Erico. Ahora se pueden disfrutar, al menos en el torneo argentino, de algunas pizcas de osadía al ver un caño de Juan Román Riquelme o un pase con el guante mágico que lleva en su pie derecho Juan Sebastián Verón o al eterno goleador Xeneise Martín Palermo.
A fin de cuentas de esto se trata el Fútbol, que es mucho más que once tipos corriendo atrás de una pelota, como piensan varios. Si bien es un negocio, también es pasión, es desafío, es revancha, es amor, es el sentimiento único de dejar salir el alma por la boca y gritar un gol hasta marearse. Sino que alguien se anime a decírselo a los miles de millones de hinchas de este deporte en todo el mundo que hacen filas eternas para conseguir una entrada y cuentan hasta el último peso a ver si llegan a estar el domingo ahí, alentando a los colores que aman. Porque no se es hincha de los jugadores, se es hincha de un club, enamorado de esos colores por los que dejaría la vida. Y claro, además, somos fanáticos del Fútbol.

viernes, 1 de mayo de 2009

El recuerdo de Senna

El mito comenzaba. La curva de Tamburello parecía más grande de lo que en realidad era, el Williams Renault FW16 se despistaba y a más de 300 km/h acabó con la carrera y vida del piloto brasileño. El Gran Premio de San Marino fue el último de la exitosa vida deportiva de Ayrton Senna y su recuerdo comenzaba a ser más grande que sus logros.

Campeón del mundo en tres ocasiones (´88, ´90 y ´91) y una larga trayectoria por delante, Senna se perfilaba, con su talento e inteligencia, para ser el mejor piloto de la historia, siendo el único capaz de superar los cinco títulos de Juan Manuel Fangio.

El Toleman TG183B lo acompañó en su arribo a la máxima categoría del automovilismo mundial, en 1984, y debutó a bordo de un monoplaza en su casa, el Gran Premio de Brasil. En su segunda carrera, en Sudáfrica, logró su primer punto gracias al sexto puesto obtenido.

En 1985, ya manejando un auto de la escudería Lotus, conseguiría su primera victoria. Fue en el circuito de Estoril, en Portugal y bajo una lluvia torrencial. Allí consiguió seis triunfos en tres años y estuvo hasta fines de 1987, ya que para la siguiente temporada se uniría al equipo McLaren y comenzaría lo que fue la mejor época de su carrera. Por primera vez, Senna tenía un auto competitivo para hacerle frente al campeonato mundial.

De las 16 carreras de 1988, el piloto brasileño se quedó con ocho y alcanzó de esta forma su primer título. El escenario fue el Gran Premio de Japón, circuito en el que un año después perdería el bicampeonato en manos de Alain Prost, su eterno rival, tras un choque entre ambos y la descalificación de Senna tras ganar la carrera.

De manera sorprendente, el GP de Japón también fue testigo de su segundo título del mundo, en 1990, luego de otro conflicto con Prost que produce el abandono de ambos y la consagración del piloto brasileño. Un año después, en su tierra natal, conseguiría el último título de su trayectoria, también a bordo de un McLaren.

Dueño de varios récords hasta aquel entonces, superados años posteriores por el múltiple campeón Michael Schumacher, Senna marcó un antes y un después en la Fórmula 1, por su manera de correr, de manejar y de enfrentar las carreras.

Luego del choque que le quitó la vida con sus jóvenes 34 años, los comisarios del circuito descubrieron una bandera de Austria en el interior del Williams destrozado del brasileño. Senna iba a homenajear a Roland Ratzenberger, quien había muerto en Imola un día antes. No hace falta señalar la cantidad de carreras que ganó ni las pole positions que consiguió. Senna no va a quedar en la historia por sus logros. El piloto paulista será recordado como un grande que no se hizo odiar por sus rivales, sino que se hizo admirar por ellos.

martes, 28 de abril de 2009

Entre libros, un nuevo mundo


“Para viajar lejos, no hay mejor nave que un libro”, Emily Dickinson (1830-1886) Poetisa estadounidense

Fue un instante de pasión loca la que sintió Alberto después de llegar al final y entender que esa historia era fascinante. De ahí en más, Alberto, joven estudiante de secundario, entendió que la literatura le enseñaba demasiadas más cosas que sus juegos de internet o sus horas sentado frente al televisor mirando qué marca de botines usa Messi o cuál es el amante de “Lola”, el nuevo personaje de Yuyito González en la novela “Pasión de Cotorras”.
Alberto leyó por primera vez “El fútbol a sol y sombra”, tenía 14 años, y miles de sueños de jugador. De ahí en adelante, el joven soñador tomó ese buen hábito que es el de leer y emprendió un viaje que sólo es de ida, y maravilloso. Intentó en vano inculcar a sus amigos su nueva pasión y discutió con sus padre sobre lo importante de leer, cultivarse, viajar a través de las líneas de una mágica historia, imaginarla y llegar con pena al ocaso de ese libro, al ver el punto final, seco, muchas veces entremezclado de alegría y bronca.
La literatura era para él un pasatiempo perfecto: la excusa justa para darle la espalda al aburrimiento, al tiempo libre perdido sin nada por ganar. Pasó por varias ramas, leyó de política y de historia, de cocina y de sexo. Se enamoró de Osvaldo Soriano cuando entre sus manos tuvo “Triste, solitario y final”, se encariño con la literatura de calle y barrio de Fontanarrosa, y las historias muchas veces tristes de Galeano. Se obsesionó con muchos libros de investigación de Rodolfo Walsh y pensó muchas veces en lo duro de sus trabajos y en lo cruel de su muerte.
Rezongó cuando sus padres le contaron que los militares prendían fuego libros o no dejaban trabajar en paz a los escritores que incomodaban, y que éstos se tenían que ir para no perder la vida y que otros muchos la perdieron.
Hoy, mucho más maduro y canoso, Alberto es profesor de literatura en una escuela humilde del conurbano, y esta semana decidió llevar a sus alumnos a la Feria del libro, para que ellos también descubran un nuevo mundo.